martes, 7 de julio de 2015

Messi "se hartó" de Maradona

Messi no es el Maradona de los ‘80. Diego y Lionel son jugadores diferentes con personalidades totalmente distintas. Maradona tenía un temperamento avasallante y que contagiaba al resto. Messi no posee ese espíritu. A Diego se lo divinizó porque él quiso ser Dios. A Lio no le interesa ser todopoderoso. Al astro del Barcelona le alcanza y le sobra con ser el mejor jugador del mundo.

Diego fue edificando su propio altar desde que era joven y cuando sus sueños estaban lejos de cumplirse. Messi no desea habitar el sagrario que muchos pretenden construirle para continuar el rito de la comparación. Hay hombres que -gracias a sus aptitudes o voluntades- logran instalarse en la memoria colectiva producto de lo que hacen, lo que dicen o lo que transmiten. Lio solo transfiere lo que hace con sus pies.