
Buenos Aires, 14 de julio de 2016 (Por el autor). Con creación de la Superliga, los dirigentes de los equipos de Primera lograron dos objetivos primordiales para su causa: la administración de los recursos de la televisación y la independencia de decisiones del Comité Ejecutivo de AFA. Cansados de que los dirigentes del ascenso resuelvan por ellos, la máxima categoría del Fútbol Argentino logró autonomía para manejar su campeonato. A cambio, un porcentaje de los ingresos irá para solventar a las divisiones menores, que finalmente levantaron la mano por el dinero.
Hace poco más de
un mes, los grupos de poder, antagónicos de por si, carecían de voluntades para
acercarse y pergeñar un acuerdo común. Desde este espacio -y también enviando copias a algunos directivos del Ascenso conocidos-, propuse un cambio
radical del formato de los torneos y las estructuras de AFA, teniendo en
cuenta los intereses defendidos por cada sector. Sin embargo, y tras el pacto
de las últimas horas, quedó demostrado que el único interés común se reflejaba en
millones, ya que la Superliga se erigirá como un certamen elitista, del cual no
me opongo, mientras que la B Nacional continuará perdiendo valor
competitivo. De ahí hacia abajo, la decadencia continúa...




