Las cábalas en el fútbol argentino (una historia de fortunas)

Por Santiago Figueredo

En el ambiente futbolístico se considera que las instancias que definen un partido están subordinadas a una serie de argumentos –en general- deportivos: Por un lado están los valores tácticos y estratégicos; paralelamente, las cuestiones técnicas y los talentos de los jugadores; pero también aparecen las decisiones de los árbitros y las virtudes que oponen los rivales. Sin embargo, hay otro factor importante y que muchos destacan: la suerte.

En este sentido, se cree que existen jugadas perfectamente determinadas por el azar, como por ejemplo, la típica acción de gol donde: a) una pelota pega en el palo y sale despedida, o b) ante la misma situación, el balón pega en el poste y entra al arco.

En el mundo del fútbol, las cábalas son significativas en la preparación espiritual de un partido. Todos, absolutamente todos los protagonistas realizan actividades cabalísticas. Utileros, cuerpos técnicos, jugadores, dirigentes e hinchas están a disposición del rito. Mientras algunos adoptan formas redundantes con determinadas prácticas, otros son abducidos por la mística de los objetos. No obstante, existen quienes conservan sus creencias por miedo a que surjan resultados adversos si abandonan el culto. En caso de suceder la catástrofe, los rituales serán modificados, pero no se abandonan. Así, con la cábala, el deportista se siente un poco más seguro y también cree que espanta las fatalidades.

El misticismo está tan arraigado en los clubes que son frecuentes todo tipo “ceremonias”. En algunas oportunidades, los “cancheros” (quienes preservan el césped de la cancha), utileros y empleados apelan al esoterismo y –por ejemplo- convocan a los “chamanes” para que ahuyenten las malas ondas, ya sea enterrando algunos elementos energéticos cerca de los arcos o “bautizando” determinados sectores del campo de juego. Estos hechiceros también realizan “gualichos” en los vestuarios de los equipos visitantes para inyectarlos con energías negativas.

Otra situación habitual en los clubes sucede cuando los socios o hinchas tienen como designio previo de muerte que sus cenizas sean esparcidas en la cancha.  Ahora bien, esto no siempre es permitido por las autoridades -bajo supervisión de “cancheros”, entrenadores y utileros- porque muchas veces su implementación está relacionada con el rumbo deportivo del equipo.

BILARDO, EL GURÚ
El director técnico Carlos Bilardo fue un acérrimo practicante religioso de las cábalas y cultivó esos credos desde su amado Estudiantes de La Plata. El entrenador arrastra supersticiones desde la década del ’60, cuando era jugador del “Pincha”, pero multiplicó los hábitos incluso antes de dirigir al seleccionado. Su obsesiva personalidad contagió al equipo nacional y con el éxito alcanzado en México ’86 acaparó discípulos a todo nivel.

En aquel Mundial, las cábalas que utilizaba la Selección se resguardaban adentro del búnker albiceleste porque –evidentemente- no era un tema relevante para los corresponsales, sobre todo porque la actuación de Argentina fue excelente –logró el título- y Maradona se consagró como el mejor del planeta. Además, la mayoría de los enviados pertenecían a medios gráficos (diarios y revistas) y todavía no existían las transmisiones en directo desde los entrenamientos o las concentraciones. La televisión tampoco despachó periodistas a cubrir el evento y los relatos en vivo se hacían desde Buenos Aires. Asimismo, el soporte tecnológico para el trabajo de la prensa aún era rudimentario: el fax, el video y los enlaces en vivo aún estaban en pañales. (1)

En la Copa del Mundo de Italia ‘90 la situación fue diferente, básicamente, por cuatro motivos: en primer lugar, los corresponsales ya estaban al tanto de las tradiciones del ’86; en segundo orden, el aspecto tecnológico amplió los servicios de comunicación y la privatización de los canales fomentó la competencia; relacionado con lo anterior, emisoras de radio y televisión enviaron a Europa gran cantidad de reporteros para cubrir los partidos y los entrenamientos, algo que no había ocurrido cuatro años antes en México; y por último, el conjunto nacional transitó el certamen “pariendo” cada partido.

Los malos desempeños de Argentina en Italia- generaron que la sumisión hacia la suerte –y hacia las cábalas- fuese incondicional. El desarrollo de cada partido era atribuido a la buena fortuna, convalidando y reafirmando la tendencia de los rituales. Los medios se hicieron eco y los periodistas adoptaron ejercicios supersticiosos, algo que trascendió al público en general. De este modo, las prácticas se naturalizaron cuando el culto pasó del vestuario hasta los televisores. (2)

En México ’86 se emplearon tantas cábalas como en Italia ’90: los entrenamientos eran realizados a una hora determinada y con una rutina similar; los viajes se efectuaban en un único micro; se escuchaban siempre las mismas canciones una y otra vez; se armaba una cronología de comidas según los resultados obtenidos; todos debían sentarse en los mismos asientos (en el banco de suplentes, en las comidas, en el micro); hacían sonar el teléfono del vestuario porque en el primer partido hubo un llamado real que “determinó” la suerte de aquel triunfo; organizaban amistosos con idénticos rivales; colocaban un caramelo en el centro de la cancha; se impuso cómo debían salir los jugadores al campo de juego; etc., etc., etc...

MENOTTISTAS, AL ATAQUE
En los ’70, se propagaron diversas actividades cabalísticas en casi todos los clubes. Incluso el Huracán del 1973 de César Luis Menotti. El “Bilardismo” y el “Menottismo” fue la grieta que dividió la filosofía futbolera durante décadas, pero ambos quedaron atrapados en las cábalas. El entrenador del “Globo” era César Luis Menotti también era adepto a algunos vicios esotéricos. Unos años más tarde, en el Mundial ‘78, donde Argentina se coronó,  fue famosa la anécdota del director técnico con respecto al bigote de Mario Kempes y la “orden” para afeitar al goleador. (3) (4)

Entre los jugadores emblemáticos de Huracán campeón emergía Alfio “Coco” Basile, un entusiasta practicante en la reiteración de gestos y costumbres paganas. Su gran amigo del fútbol es Reinaldo Merlo, con quien trabajó en la Selección de los ’90, y juntos acumularon hábitos cabalísticos memorables. Los “cuernitos” de “Mostaza” Merlo quebraron la racha de Racing en 2001 para ganar un torneo local después de 35 años, mientras que Basile reclamaba que le tirasen talco sobre su hombro cada vez que Boca anotaba un gol, producto de una situación idéntica tras un festejo anterior igualmente exitoso. (5)

PRÁCTICAS HABITUALES
El sector de la cancha donde se profesan e impulsan las principales cábalas es, indudablemente, el banco de suplentes, donde: a) Los jugadores suplentes y el cuerpo técnico deben mantener siempre el lugar de sus asientos; b) Nunca debe faltar una o varias imágenes religiosas acompañando al plantel; c) Es común el uso de “cuernitos” o un “cruce de dedos” ante una acción de ataque del contrincante; y d) En los últimos tiempos, los protagonistas adoptaron decir en voz baja la palabra “Quiricocho” para evitar un gol contrario…

¿QUIÉN ERA QUIRICOCHO?
El mismo Bilardo contó que ese era el apodo de un joven hincha de Estudiantes de La Plata que acompañaba de cerca al conjunto que dirigía Osvaldo Zubeldía en los ‘60. En ese entonces, Bilardo era jugador y “Quiricocho” fue la cábala del equipo durante la obtención del primer título del “Pincha” en 1967. (6)

Luego, surgió otra versión que decía que “Quiricocho” era “mufa” y, a raíz de esa creencia, lo mandaban a recibir a la delegación del rival de turno para esparcir su “desgracia”. La costumbre de mencionar a  “Quiricocho” en los bancos de suplentes fue transmitida por los ex jugadores de aquella Selección de Bilardo cuando fueron entrenadores. Así lo confesaron algunos integrantes del plantel de Argentina que disputaron el Mundial de Brasil 2014, luego de ganar la serie de penales ante Holanda, bajo las órdenes de Alejandro Sabella, quien fuera dirigido por Bilardo cuando jugaba en Estudiantes de los años ‘80. 

Referencias Bibliográficas:
(1) Daniel Arcucci, daniarcucci.com, “La vida es eso que pasa entre Mundial y Mundial” (2018)
(2) Alejandro Frigerio, “La magia a través de los medios de comunicación” (1996)
(3) El Gráfico, “1973. Jugar bien, ser amigos, creer en las cábalas” (2019)
(4) La Vanguardia, “A 4 días: La cábala del bigote y los goles de Mario Kempes” (2018)
(5) Viapais.com.ar, “Coco Basile: “Los jugadores que yo dirigía eran de una estirpe diferente” (2019)
(6) Unmetroadelantado.com.ar, “¡Quiricocho!” (2013)