sábado, 19 de octubre de 2013

El Mundial ya comenzó...

Cuando una etapa culmina, inmediatamente, otra comienza. Sin embargo, todo forma parte un mismo proceso porque la Copa del Mundo se juega desde las eliminatorias, donde las Selecciones de todo el planeta disputan un "mini mundial", con el objetivo de avanzar hasta ocupar los 32 lugares de privilegio. Así  los mejores equipos de cada continente se encuentran cada cuatro años para vivir el acontecimiento mas trascendente del deporte número uno de la tierra.

El escenario para el 2014 será Brasil, territorio futbolístico americano por excelencia, cuna de talentos y proveedor de notables jugadores. Europa es el principal importador de jugadores, donde la UEFA, en la década del '90, elevó las barreras mercantilistas para reflotar la esencia más exquisita de un deporte abrumado por el juego físico.


Luego del Mundial de Italia, Sudamérica exportó al viejo continente aquellas jóvenes promesas que aparecían prematuramente en las tapas de los diarios, convirtiendo a sus nuevas figuras en aves de paso por los clubes más representativos del triángulo sureño.  Brasil y Argentina, en primer lugar, Colombia y Uruguay, en segunda medida, fueron piezas clave para el "resurgimiento" de los equipos más poderosos. Asimismo, desde África, la corriente inmigratoria tuvo una vertiente secundaria para transformar el juego decaído de las ligas más ricas.

Desde Inglaterra, Francia, España, Alemania e Italia las divisas fluyeron hacia los continentes del tercer mundo para contratar figuras. Italia '90, y posteriormente EE.UU. '94, dejaron una marca de pesimismo y de aburrimiento insoportable para el fútbol europeo, lo que generó diversos cambios en la FIFA y, sobre todo, en la UEFA. A partir de la Copa celebrada en Francia, se ampliarían los cupos mundialistas de 24 a 32, cambiando levemente el formato de disputa.

La creación de la Unión Europea, la ley Bosman y la ausencia de fronteras proteccionistas para la adquisición de jugadores aceleraron el proceso. Europa volvería a ser potencia, en base a las corrientes migratorias de sus materias primas futbolísticas. Desde el país "carioca" arribaron gran cantidad de deportistas talentosos, como Romario, Bebeto, Mauro Silva, Raí y Dunga, en la primera oleada, Ronaldo, Ronaldinho, Leonardo, Cafú, Roberto Carlos, Rivaldo, Denilson, entre otros, en el segundo vuelo. Desparramados en diferentes clubes, estos fenómenos brasileños contagiaron sus condiciones técnicas y aportaron sus cualidades para ser "imitados" por los bárbaros europeos.

El cambio no podía ser total sin la semilla sembrada. Así, las potencias decidieron cambiar su mentalidad y sus métodos, con aportes económicos e inversiones millonarias. De ese modo, el dinero no sólo fue utilizado para los grandes fichajes, sino para labrar las divisiones inferiores de los clubes, en la búsqueda a futuro de talentos propios. Sin embargo, Brasil continúa siendo el país que mayor cantidad de jugadores exporta a Europa.

Más allá de los éxitos de su Selección, de los logros obtenidos por los equipos de su liga y de la cantidad enorme de grandes futbolistas, Brasil no organizó un Mundial desde 1950, a pesar del recuerdo amargo de aquella definición ante Uruguay. Tras 64 años, la tierra de Pelé volverá a ser sede de la Copa. En Sudáfrica, España se coronó campeón ante Holanda con las bases de un Barcelona magnánimo. Hace décadas, el club catalán asimiló las virtudes de los ideólogos del juego holandés, con Cruyff a la cabeza. Las fórmulas son las mismas, las prioridades se asemejan. La madre patria del fútbol será anfitriona del espectáculo más emotivo. Brasil 2014, ya comenzó...