viernes, 13 de junio de 2014

Brasil ganó en el debut pero dejó dudas para el futuro

En el debut mundialista, Brasil superó 3 a 1 a Croacia pero sembró algunas dudas respecto a su candidatura. No obstante, cuenta con individualidades que otros no poseen, como Neymar y Oscar, quienes le dieron el triunfo al equipo de Felipe Scolari. El marcador fue exagerado.

El encuentro tuvo un inicio dramático porque Croacia llegó al gol con una contra veloz y la definición en su valla de Marcelo. Los europeos demostraron capacidad para abstraerse del marco y complicaron las intensiones brasileñas. Armados con un 4-4-2, aprovecharon la velocidad de Olic, el veterano delantero de Wolfsburgo que en su selección jugó de volante izquierdo. Si bien se paró de contra, los dirigidos por Niko Kovac fueron veloces y precisos en los movimientos iniciales.

Los defensores estuvieron siempre cerca de Pletikosa, parados en una férrea línea de cuatro, mientras que Modric y Rakitic eran los cerebros del centro del campo. Tanto el jugador del Real Madrid como su compañero del Sevilla esgrimieron argumentos para liderar al conjunto croata con buena técnica, inteligencia y dinamismo. Sin embargo, fueron débiles a la hora de recuperar el balón cuando Brasil atacaba porque dejaron espacios por cubrir a sus espaldas.

Por su parte, Neymar se dio cuenta de ello y comenzó a moverse cerca de Modric y Rakitic para convertirse el conductor brasileño. Hasta el gol croata, el “scratch” fue previsible, tratando de mantener el balón en su poder y avanzando por los costados, donde Hulk y Oscar se movían sin lograr profundidad. El astro del Barcelona carecía de compañía y Fred se aisló durante todo el encuentro. El diez fue el autor del gol del empate, tras una acción individual y un remate certero.

Scolari mantuvo el 4-2-3-1, con defensores de notable jerarquía, pero que muchas veces se sintieron desprotegidos, sobre todo porque Alves y Marcelo se sumaban al ataque y las contras croatas eran bastante rápidas. De igual modo, Hulk y Oscar no retrocedían para colaborar y esto tampoco permitió el lucimiento de Luiz Gustavo y Paulinho, los medio centro defensivos que corrieron más de lo que jugaron. Claramente, las performances de Modric y Rakitic fueron demasiado para ellos.

En la segunda mitad todo cambió porque Croacia no fue el mismo y cedió la pelota, lo que favorecía notoriamente a Brasil. Sin embargo, los pentacampeones mundiales no supieron organizarse, aunque creció la figura de Oscar, parado sobre el sector derecho del campo. Las individualidades brasileñas y la actuación del árbitro japonés fueron suficientes para imponerse a la ingenuidad croata. Ante la ausencia del goleador Mario Mandzukic, el entrenador Kovac puso a dos hombres de punta, Jelavic o Kovacic, quienes poco aportaron a ataque. De haber sacrificado a uno de ellos para incluir un volante que marque a Neymar, posiblemente, la historia hubiese sido diferente.

O tal vez no, ya que el juez del partido sancionó una falta polémica cuando Croacia marcaba el segundo tanto y, sobre todo, tras inventar un penal a Fred que Neymar cambió por gol. El 2 a 1 sería casi definitorio porque Brasil se liberó de la presión. Minutos antes, Felipao había hecho un cambio productivo al sumar a un volante en reemplazo de Hulk. Además, con Bernard en la cancha, Brasil supo contragolpear mejor. Igualmente, tuvo que sufrir en los últimos minutos, antes del tercero de Oscar, ya que las falencias defensivas crecieron cuando la pelota estaba en poder de los croatas.

De cruzarse con un equipo similar en segunda ronda, pero con mayor calibre que Croacia, el seleccionado organizador podría sufrir un revés inimaginable porque –hasta ahora- depende de Neymar y el sistema defensivo no otorga garantías. Al menos, Scolari se dio cuenta a tiempo y reforzó el sector medio del campo con algunas variantes. Tal vez, Brasil no vuelva a jugar con la misma disposición porque, entre otras cosas, por ejemplo, desperdicia a un delantero potente como Hulk al posicionarlo cerca de las bandas.

Croacia dejó una buena impresión, a pesar de sus falencias, pero demostró que sin hombres desequilibrantes puede imponerse como equipo. A Brasil aun le falta bastante para ello…