martes, 17 de junio de 2014

El fútbol de Pirlo y la caída "Charrúa"

Comenzó el "grupo de la muerte" con triunfos de Italia y Costa Rica. Hasta el momento, fue el golpe de la Copa. Hace cuatro años, Uruguay se ubicó entre los semifinalistas del Mundial, luego fue campeón de América y hoy sucumbió ante sus propios errores. El primero de ellos tuvo que ver con la ausencia de su figura, Luis Suárez, quien sigue recuperándose de una lesión. 


Uruguay 0-3 Costa Rica

La dependencia hacia un jugador tiene una doble enseñanza: la del liderazgo y la de su ausencia. Más allá de la importancia del delantero, la “Celeste” no depende de lo que pueda crear este jugador, aunque sí de lo que pretenda resolver. Ante ello, Suárez define desde tres cuartos del campo lo que sus ocho o diez compañeros puedan generar antes. De este modo, los inconvenientes de Uruguay estuvieron en todas sus líneas y difícilmente la historia hubiese cambiado con el astro del Liverpool en la cancha. El conjunto de Oscar Tabárez abusó del pelotazo, sobre todo desde los pies de Lugano, y jamás supo cómo llegar al arco rival.

Lo que sucedió fue raro porque la “celeste” formó con los mismos hombres que hace años actúan de titulares y también se paró con la misma disposición que Tabárez ensaya desde siempre. Sin embargo, el 4-4-2 no funcionó porque los futbolistas no presionaron como normalmente Uruguay lo hace, lo que impidió la generación de juego asociado para atacar. Es más, nunca tuvieron en cuenta a Stuani, quien se ubicó en el sector derecho y prácticamente no tuvo intervenciones.

No obstante, el equipo “charrúa” comenzó ganando, pero con un penal inventado. En la medida que transcurrieron los minutos, Costa Rica se animó a disputarle el control de la pelota. Así, los “Ticos” llegaron a lateralizar su juego para complicar a la defensa uruguaya mediante centros hacia Campbell. Además, se dio cuenta que Muslera no salía bien a cortar pelotas aéreas. Así llegaron los goles centroamericanos, mediante lanzamientos desde los costados. Claramente, Costa Rica ganó por su juego aéreo, pero también porque supo aprovecharse de un Uruguay errático, confiando, inseguro y relajado.

Tras el gol de Cavani, Uruguay cedió terreno, balón y protagonismo, pero lo más llamativo fue que careció de espíritu. Asimismo, fue una selección estática, sin dinámica y demasiado rigurosa al esquema. Le faltó rebeldía. Costa Rica es un equipo mediocre, que se defendió mal y solo generó peligro mediante centros y gracias a la potencia de Campbell. Se paró con tres defensas y dos laterales volantes; dos mediocentros defensivos, dos media puntas y un delantero. Ante Inglaterra e Italia, difícilmente vuelva a repetir lo hecho en su presentación, pero no tiene la presión de estos rivales.

Italia 2-1 Inglaterra

La clase de Andrea Pirlo es poco vista en el mundo. Hay escasos jugadores dotados con semejante técnica y, que a su vez, posean la visión de juego como la que imprime el mediocampista de Juventus. En torno a sus cualidades gira la selección “azzurra”, compuesta por jóvenes que alcanzaron su edad de madurez para afrontar un mundial.

Desde 2006 el fútbol cambió y se vio reflejado en Sudáfrica, cuatro años después, cuando vimos que los equipos volvieron a priorizar la tenencia del balón, la repentización en ataque y la dinámica en los pases. El modelo del Barcelona, el sistema del Inter y la estrategia del Bayern Munich parecieron fundirse en una misma filosofía que estaba compuesta por aquellas fuerzas interrelacionadas.

Italia dejó atrás el “catenaccio” y se subió al tren del nuevo juego europeo. Basados en un esquema de cuatro defensores, tres mediocampistas, dos extremos y un delantero centro, el conjunto peninsular es favorito en su grupo y lo demostró ante Inglaterra.  El partido se plasmó en territorio italiano, para luego pasar al inglés, ya que la paridad inicial fue rotando con los minutos.

El juego era de ida y vuelta y albos seleccionados optaron por rematar desde media y larga distancia, algo siempre visto en la Premier y que los “tanos” también priorizaron. La diferencia estuvo en los sectores de la cancha por donde decidieron o pudieron atacar: mientras Italia buscó por las bandas, los británicos fueron constantemente por el medio, ya que Darmian y Chiellini cerraron los laterales cerca de su propia área. Además, estos jugadores se proyectaron en ataque durante varias embestidas, lo que otorga más cualidades tácticas al “azzurro”. Parece paradójico pero que un equipo se apodere de las bandas de los ingleses marca la lo que fue el encuentro.

Los dirigidos por Hodgson aprovecharon bien el ancho de la cancha, aunque carecieron de profundidad. Las estrellas no aparecieron, posiblemente, absorbidas por el orden y el esquema que pregona el entrenador. El 4-2-3-1 fue demasiado estático y previsible, algo favorable a Italia que se plantó en mitad de cancha con jugadores polivalentes. Gerrard jamás tuvo el control del medio y fue superado. 

Pirlo ofició de conductor, rodeado de Verrati y cubierto por De Rossi, quien pasaba a ubicarse cerca de los centrales cuando Rooney avanzaba. Además, Candreva y Marchisio jugaron por afuera para proveer a Balotelli de cualquier tipo de acción ofensiva. Podríamos decir que Italia dispuso de un 4-3-3 elástico, con el triángulo en el medio campo y el tridente en los ataques. La asociación era su herramienta más preciada, tocando el balón con criterio, sin revolear la pelota. Por último, la una reflexión: Inglaterra inventó el fútbol y aún no sabe jugar mundiales, lo contrario sucede con Italia.