viernes, 11 de julio de 2014

Alemania, el gran candidato que sepultó a Brasil

Fue el peor papelón del “scartch” de su historia. Alemania lo masacró con 7 goles y está en la final. Las claves del partido, las actuaciones sobresalientes y una planificación que lleva años, potencian a los germanos hasta alcanzar la cima del mundo.

El segundo gol selló el partido, con un golpe de knockout y varios tiros de gracia posteriores. La vergüenza deportiva brasileña obligó al equipo a ir en búsqueda del descuento, pero la historia ya estaba escrita desde los 10 minutos iniciales, cuando Alemania se dio cuenta de que atrás de Hulk, a espaldas de Marcelo y sobre la salida de Dante los brasileños les indicaban por dónde atacar. El resto fue fácil para los germanos, quienes se entretenían ante cada llegada, como si estuvieran practicando en una cancha de papi fútbol.

No solo el poderío alemán brilló en su máximo esplendor, sino que Brasil ofreció su peor versión. Igualmente, ambos seleccionados venían perfilándose para este destino, aunque el resultado estuviera muy lejos de cualquier premonición. El conjunto local jugó mal durante toda la Copa, bajo la rigidez de un esquema táctico que nunca sintió y que tampoco tuvo a los jugadores idóneos para ello. Brasil fue un equipo muy liviano, que apenas tuvo respuestas anímicas cuando Thiago Silva y David Luiz ocuparon la zaga conjuntamente o cuando Neymar apilaba rivales para generar peligro a los rivales. Las ausencias y sus reemplazos fueron diminutos para una selección que comenzó su partido de semifinales con voracidad, pero estratégicamente muy estirada y ofreciendo espacios a los prusianos.

La principal virtud alemana fue la defensa, ya que impidió cualquier invasión en su área y salió rápidamente de contragolpe. Khedira fue el primero en darse cuenta de los factores negativos del “scratch” y jugó un partido memorable, recuperando el balón en su campo, trasladándolo o entregándolo siempre con criterio y generando avances peligrosísimos, sobrepasando holgadamente a Fernandinho o Luiz Gustavo. El trabajo de Muller por el sector derecho fue tan impecable que Marcelo brindó el papelón de su vida. Chocaban el peor lateral en retroceso de la Copa y el mejor ofensivo externo del certamen. Para colmo, Dante, el reemplazante de Thiago Silva jamás reaccionó con rapidez para anticiparse y fue muy lento a la hora de intentar marcar.

Esta fragilidad brasileña se vio reflejada en todas las líneas porque el mediocampo prácticamente careció de elementos, siendo una zona permeable para los rivales y asimismo un factor negativo para la creación. Así, el criticado Fred ninguna vez pudo quedar mano a mano con algún arquero en este Mundial. Brasil fue de mayor a menor, demolió su estructura partido a partido y el final fue previsible, aunque no de la forma en que se dio en esta semifinal aplastante.

Los germanos eran los grandes candidatos a conquistar el certamen, producto del trabajo que viene desempeñando el seleccionado desde hace varios años, aprovechando una generación de jugadores notable y una idea de juego ambiciosa, ordenada y precavida. Apoyados en un arquero-líbero formidable, una defensa sólida y experimentada, que también cuenta con los mejores volantes del planeta (Khedira y Schweinsteiger) y que arriba no perdona (Muller, Klose y un espléndido Kroos). La dinámica y el despliegue son sus claves. Aunque falte un partido, Alemania ya desplazó a España como el rey del fútbol mundial.