martes, 8 de julio de 2014

Argentina creció como equipo para eliminar a Bélgica

La Argentina cambió a tiempo y supo ganarlo con justeza y cierta comodidad. Bélgica jamás apareció y fue el “cuco” que no asustó en esta Copa apasionante. Lo que se veía de la selección de Sabella antes de este partido fue corregido a tiempo. Se priorizó el orden, la contención y el juego en el mediocampo.

Además, el entrenador sumó a Demichelis en la zaga para aportar más fortaleza y experiencia. Esto lo sintió Zabaleta, su compañero del Manchester City, quien tuvo el mejor desempeño en el certamen. Romero casi no participó y ese factor obedece al trabajo de Mascherano y de Biglia, quienes rompieron las ideas de Fellaini y compañía. Allí estuvo la clave para que los “diablos” no pudieran armarse nunca.



En tanto, Messi tuvo un perfil más colectivo, siendo un partícipe más de la estrategia y, asimismo, sin brillo en lo individual. La dependencia exclusiva no se sintió y este factor puede ser interpretado como positivo o negativo. Por lo exigido al director técnico es algo valedero ya que Messi jugó para el equipo, componiendo jugadas de ataque y siendo socio de Di María, Lavezzi y el mediocampo. No obstante, el partido táctico que ganó Argentina mantuvo algunos matices de los anteriores, sobre todo en referencia al traslado cansino, lento y reiterativo en búsqueda del arco rival.

Esto tiene que ver con el juego lateral y también con lo estáticos que aparecen los delanteros a la hora de ser dominantes. Así, la albiceleste siente más el ataque de contragolpe como propio, producto de la clase de jugadores que tiene y no tanto de la idiosincrasia arcaica que algunos periodistas y entrenadores intentan perpetrar hasta la eternidad. Si comparamos a Argentina con los demás equipos semifinalistas, se acerca más a Brasil por la dependencia hacia su estrella y la falta de trabajo en pos de un seleccionado que actúe colectivamente.

Por su parte, Holanda responde a su entrenador, al esquema y a la resolución de sus talentosos futbolistas. Finalmente, Alemania es el gran equipo a vencer por su poderío, solidez y dinamismo. Fue un gran paso para Argentina que hace 24 años que no disputa las semifinales de un Mundial. Atrás quedaron Batistuta, Crespo, Verón, Aimar, Riquelme, Cambiasso, Samuel, Simeone, Redondo, Zanetti, Almeyda, Ortega, Sorín, Távez, entre otros, figuras de antaño y que en dos décadas y media no supieron atravesar la barrera de los cuartos de final. Párrafo aparte para el golazo de Higuaín, quien definió magistralmente, luego de una jugada combinada entre los mejores, es decir, Messi y Di María.