viernes, 1 de agosto de 2014

¡Alemania campeón!

El partido final del Mundial de Brasil coronó a Alemania en el alargue, tras un duelo parejo ante Argentina. Los dirigidos por Alejandro Sabella tuvieron posibilidades de ganarlo, pero desperdiciaron situaciones clave. Así, los germanos aprovecharon su potencial y se impusieron con un gol de Mario Götze. Alemania fue el mejor del certamen y levantó la Copa.

Ambos caminos fueron netamente distintos: Alemania se preparó para ser campeón, mientras que Argentina se encontró con una final tras 24 años. Está en los genes prusianos y en el ADN rioplatense. Los alemanes vienen preparándose desde el mundial que organizó en 2006, cuando la generación de Kahn, Neuville, Schneider, Ballack, Frings y Friedrich se despedían de la selección. Asimismo, el plantel estaba integrado por Lahm, Mertesacker, Schweinsteiger, Klose, Asamoah y Podolski. El recambio tuvo éxito, llegaron otros valores y en Sudáfrica se terminó de ensamblar el equipo para luchar por el próximo torneo. En aquel tiempo, España era el mejor, pero Alemania le sacó el cetro hace dos años, cuando culminó la Eurocopa que también ganaron los ibéricos. El juego explosivo, controlado, equilibrado y dinámico lo demostró en todo el Mundia, a pesar de algunos altibajos. Su presencia en la final fue presagiada y es indiscutida.

Por su parte, Argentina venía de procesos turbulentos, con entrenadores que fueron cambiando y sin un proyecto diagramado a largo plazo. Los éxitos obtenidos por los seleccionados juveniles quedaron en las vitrinas, mientras la mayor caía ante Alemania en 2006 y en 2010. Solo los valores individuales que triunfaban por Europa podían esperanzar a un conjunto devaluado. Con Lionel Messi como máximo exponente, la responsabilidad -y la comparación obligada con Maradona- recayó en los hombros de un jugador notable e inestable. La primera ronda fue toda del “diez” del Barcelona, pero en la segunda mitad Messi prácticamente desapareció. Los cambios de Sabella, la seguridad de Romero y la presencia de Mascherano fueron vitales para que el equipo crezca. Argentina fue de menor a mayor, inversamente proporcional a la actuación de Lio en la Copa.

El partido final los encontró nuevamente, aunque esta vez el juego demostró paridad, con opciones para ambos y sin un dominador claro del pleito. En el inicio, Alemania controló la pelota –con Schweinsteiger, Kramer y Kroos- y no dejó que Argentina se proyecte en ataque. Como de costumbre, y ante una instancia eliminatoria, el trabajo en el mediocampo es fundamental para la tenencia y administración del balón. Este es un sello alemán. Contar con jugadores polivalentes en el medio le permite repartir tareas de ataque y de defensa con cualquiera de sus jugadores. Además, el ingreso de Schurrle (por la lesión de Kramer) sería preponderante en la ofensiva.

En tanto, la selección albiceleste no quiso quedarse atrás, presionó y se adelantó unos metros para tratar de generar peligro por las bandas. Esto provocó algunas dudas en el fondo germano, lo que Higuaín casi traduce en gol al ingresar al área entre los centrales rivales, algo similar a lo que sucedería más tarde, pero el off side lo traicionó. Un remate de Messi y el cabezazo temible de Howedes fueron lo último de la primera etapa.

Messi tuvo otra fugaz aparición en el comienzo del segundo tiempo y aportó con un remate que salió lejos de Neuer. Por otra parte, Mascherano, Biglia y Enzo Pérez tuvieron una importante tarea en la mitad de la cancha para impedir que Alemania incursionara en el campo sudamericano. Argentina fiscalizó las acciones, pero el árbitro Rizzoli cometió un error determinante tras no cobrar un penal de Neuer ante “Pipita”.

El cansancio fue notorio en los 90 minutos y todo se concretaría en el alargue. Schurrle tuvo una clara opción para Alemania, mientras que Rodrigo Palacio también desperdició una chance neta ante Neuer. Faltando 7 minutos para los penales, Schurrle comenzó una acción por izquierda que finalizó con la pelota en el pecho de Götze, quien inmediatamente sacó un remate voraz ante Romero para definir el partido y el campeonato.

Argentina estuvo muy cerca de la gloria porque supo dominar al mejor seleccionado del mundo y le generó algunas opciones importantes. Llegar a una final parecía imposible, no solo antes de la Copa, sino durante la misma, cuando el equipo era “messidependiente” y su estructura muy endeble.

Alemania contó con jugadores de primer nivel en todas sus líneas, armó uno de los mediocampos más dinámicos del Mundial y su técnico, Joachim Löw, no dudó a la hora de armar cada formación según el rival y en virtud de los lesionados, pero lo más importante fue haber potenciado a sus hombres para alzar la Copa en Brasil 2014.