viernes, 10 de junio de 2016

LA SUPERLIGA DEBERÍA UNIR A LA A.F.A.

En virtud de lo acontecido recientemente en la Asociación del Fútbol Argentino, imaginé un escenario supuesto para que la dirigencia se mantenga unida y dentro de las estructuras, más allá de la creación de nuevos torneos o futuras reparticiones por los derechos de TV. Así, ante la posibilidad de que existan dos campeonatos de primera, uno dentro y otro fuera de AFA, surgió este proyecto, por encima de los egos, las ideas separatistas y los intereses individuales, ya que una quiebra en la AFA es inmensamente perjudicial para todos los que actualmente la componen.
Desde mi experiencia en el mundo del ascenso, conociendo el funcionamiento de AFA y de los clubes de primera, y el pensamiento de los directivos, considero que de todo revuelo es factible una o más soluciones. Siempre tiene que haber voluntad, humildad y ambición. Conformar un torneo de primera con 30 equipos destrozó el potencial que la máxima categoría había alcanzado con su desarrollo. Esto motivó una desestimación hacia los torneos de ascenso, producto de que el Torneo de Transición acumuló una cifra inédita de participantes y partidos. Si buscamos la excelencia, la pirámide debe construirse con una base sólida y una cima afinada, y no al revés. Este proyecto tiene por objeto mirar hacia el futuro, sin divisiones, con mejoras estructurales, deportivas y económicas y con ideas ya creadas, aunque aún impuras. Con este proceso, sobrarían lugares de poder para que cada uno de los dirigentes puedan ofrecer sus propios egos pero en pos del bien mayor. No robé ideas, sino que junté piezas para armar, a excepción de mi propuesta de organizar otro certamen paralelo descripto más adelante.

Primeros pasos:
Es indispensable que cada sector de la dirigencia comprenda las necesidades del otro y puedan sumar proyectos, en lugar de imponerlos para dividir. Como primera medida, habría que romper el contrato con Fútbol Para Todos, desligar al Gobierno de semejante erogación de dinero y convocar a una licitación por los derechos de TV. En segundo orden, se armarán dos nuevos torneos: la ya conocida Superliga, que se instalará dentro de la AFA y, al mismo tiempo, un nuevo torneo de Primera División integrador. Además, es fundamental que se desarrollen las elecciones de la Asociación para democratizar y complementar las posturas. Y por último, se necesitará reestructurar los estatutos y reglamentos de AFA, con un marco de validez legal hacia todos los proyectos y para el futuro funcionamiento de la entidad.

La Superliga:
Esta competición ideada por los clubes más grandes de Argentina deberá tener un carácter aún superior al que le otorgan actualmente los dirigentes. Es decir, la Superliga fue ideada como una liga de elite, donde participan los mejores equipos del país. Por lo tanto, la cantidad de integrantes deberá ser similar a la de otros torneos importantes del mundo, con no más de 20/22 equipos. 
La Superliga estará bajo una comisión directiva con representantes de los clubes que la conforman -uno de los puntos que resaltan los directivos ideólogos- que gozarán de total autonomía para las decisiones del formato, estructura y administración del torneo. En paralelo, también contarán con representantes en el Comité Ejecutivo de AFA para las cuestiones reglamentarias (arbitraje, tribunal de disciplina, calendarios, CONMEBOL, FIFA, etc.).
Para determinar la cantidad de participantes de la Superliga y quienes la integran, habrá que respetar la postura de los clubes que disputaron el último Torneo de Transición. Por lo tanto, si la Superliga contó con –por ejemplo- 16 equipos adheridos al proyecto, el resto de los clubes de primera (14) deberán aguardar la “invitación” para participar del mismo, bajo los criterios que la Comisión Directiva de la Superliga considere, con la salvedad de sumar a Talleres (CBA) y relegar a Argentinos Jrs. Sin embargo, en el primer año y para no generar un impacto en los equipos que aún no definieron su postura, podría ampliarse el cupo o realizar otra forma de adhesión a resolver por la dirigencia. 
En principio, la Superliga poseerá un carácter transitorio de 3 años para acomodar su organización definitiva, sobre todo en lo concerniente a la clasificación a las copas sudamericanas y a la repartición de los derechos de TV. Esto tiene que ver con el proyecto que surgirá inmediatamente y que hace referencia a los “relegados” del Torneo de Transición y a la B Nacional.
El título de campeón de la Superliga será nuevo, de carácter especial y con una distinción superior al de los torneos anteriores de primera, aunque poseerá el valor estadístico de todos los títulos a nivel local. En tanto, los últimos tres equipos de la tabla de posiciones, descenderán de categoría.
En lo referido a la clasificación a las copas, de manera transitoria, y durante los próximos 3 campeonatos, la Superliga aportará a la CONMEBOL 3 plazas para las Copas Libertadores y Sudamericana, mientras elevará un cupo (4 en total) a la Libertadores transcurridos los 3 años.
El reparto de los ingresos por los derechos de TV deberá consensuarse, teniendo en cuenta que un monto irá a la AFA y otros valores deberán contemplar a los clubes “relegados” de la Superliga, ya que hasta el momento percibían importes acordes a la máxima categoría de la AFA. Por ejemplo, durante los primeros 3 años, el 60% de los ingresos de la Superliga quedaría para el reparto de los equipos que la integran y su organización y el 40% restante irá a AFA, mientras que una vez transcurrido ese período el porcentaje será del 70% u 80% para la Superliga y el 30% o 20% para AFA.

El nuevo campeonato de Primera División:
Teniendo en cuenta el carácter elitista de la Superliga, a los resabios del reciente Torneo de Transición, a la amenazante escisión en AFA y a la estructura devaluada de la B Nacional, en necesario conformar una nueva categoría que le otorgase mayor rango a los clubes de la B Nacional y, al mismo tiempo, no desvalorice a los equipos “relegados”. Si hay “Superliga” es porque detrás ya existe una “liga”. Así, esa liga denominada Primera División deberá ser el torneo de mayor jerarquía bajo el ala del Comité Ejecutivo de AFA, mientras la Superliga tendrá una administración independiente.
Aunque esté instalado inmediatamente detrás de la Superliga- y que servirá para potenciar a las demás divisiones de AFA- la Primera División tendría mayores beneficios en sus primeros 3 años, ya que se consideró también ese período transitorio para la Superliga.
A modo de ejemplo, en este caso, el campeonato de Primera será conformado con los 10 “relegados” del Torneo de Transición –que percibirán valores por derechos de TV iguales a los de la Superliga en los primeros 3 años- más los 22 equipos de la B Nacional. La organización y estructura quedará a cargo de la AFA y será administrada por el Comité Ejecutivo.
El campeón de la Primera División obtendrá un título semejante a los ganadores de la primera tradicionales y no de la segunda categoría. El campeón y otros dos mejores equipos gozarán el privilegio de jugar la Superliga en la siguiente edición.
La cantidad de participantes del campeonato de Primera División obliga a una división por zonas geográficas –dos o cuatro- para la realización de un certamen más equitativo en viajes e igualmente competitivo en su ejecución.
Los derechos de TV de la Primera División se podrán vender por separado o conjuntamente con los de la Superliga, aunque los ingresos que correspondan a este campeonato no serán destinados hacia la liga de elite, aunque sí hacia las divisiones de ascenso.
Ante esta estructura, los clubes denominados “relegados” o “ex primera” podrían plantear una distinción entre su participación y la del club descendido deportivamente, Argentinos Jrs. Por ejemplo, se podría limitar a esta institución a permanecer en Primera División durante los 3 años transitorios, sin la posibilidad de jugar la Superliga en ese lapso de tiempo. A su vez, los “relegados” podrían tener una “amnistía” durante esas 3 temporadas para no bajar a otra división inferior.
Con esta estructura, la segunda categoría de AFA sería la Primera B -del mismo modo el Federal A- y el flujo de ascensos/descensos desde la Primera División podría aumentar. Por ejemplo, que dos ascensos provengan de la Primera B y dos del Federal.
La Primera División tendrá equipos clasificados a las copas, ya que durante los primeros 3 años de transición, dispondrán de 2 cupos para la Libertadores y 2 para la Sudamericana. Luego de 3 campañas transitorias, solo el campeón jugará la Libertadores y el subcampeón la Sudamericana, en el plan de adecuación de los certámenes.

AFA:
En principio, la AFA se compromete a modificar el estatuto para la implementación de los proyectos. También, transformará los reglamentos para las administraciones referidas a cada categoría en particular –como el manejo autónomo de la Superliga-, a la conformación del Comité Ejecutivo o los ítems que las partes crean necesario reestructurar. Finalmente la Copa Argentina mantiene su disputa y la plaza a la Sudamericana.

Buenos Aires, lunes 6 de junio de 2016

Por Santiago Figueredo