miércoles, 13 de julio de 2016

Proyecto para potenciar al ascenso

Con la inminente aprobación de la Superliga, los dirigentes de los equipos de Primera lograron dos objetivos primordiales para su causa: la administración de los recursos de la televisación y la independencia de decisiones del Comité Ejecutivo de AFA. Cansados de que los dirigentes del ascenso resuelvan por ellos, la máxima categoría del fútbol argentino logró autonomía para manejar su campeonato. A cambio, un porcentaje de los ingresos irá para solventar a las divisiones menores, que finalmente levantaron la mano por plata.

Hace poco más de un mes, los grupos de poder, antagónicos de por si, carecían de voluntades para acercarse y pergeñar un acuerdo común. Desde este espacio, propuse un cambio radical del formato de los torneos y las estructuras de AFA, teniendo en cuenta los intereses defendidos por cada sector. Sin embargo, y tras el pacto de las últimas horas, quedó demostrado que el único interés común se reflejaba en millones, ya que la Superliga se erigirá como un certamen elitista, del cual no me opongo, mientras que la B Nacional continuará perdiendo valor competitivo. De ahí hacia abajo, la decadencia continúa... 

Ante ello, repasé mi idea original del 6 de junio, que está publicada en este sitio, y decidí modificarla para las divisiones del ascenso, con la Superliga en camino. El espíritu y los motivos de la propuesta son idénticos, pero el escenario cambió. Como dije en la nota anterior, “la conformación de un torneo de primera con 30 equipos destrozó el potencial que la máxima categoría había alcanzado con su desarrollo. Esto motivó una desestimación hacia los torneos de ascenso, producto de que el Torneo de Transición acumuló una cifra inedita de participantes y partidos. Si buscamos la excelencia, la pirámide debe construirse con una base sólida y una cima afinada, y no al revés”.

Creación de un nuevo torneo de Primera División:

Con la Superliga aprobada, y teniendo en cuenta que la idea es que participen a futuro no más de 20 clubes, algo lógico y razonable, este certamen debería ser la elite de nuestro fútbol. De este modo, si hay una “Superliga” es porque inmediatamente detrás ya existe una “liga”. En consecuencia, mi idea principal es la creación de un “Nuevo Campeonato de Primera División” que sustituya a la B Nacional, pero que conserve el carácter de “liga 1” o “Primera”. Así, esta nueva liga denominada Primera División deberá ser el torneo de mayor jerarquía bajo el ala del Comité Ejecutivo de AFA, mientras la Superliga tendrá una administración independiente.


Aunque esté instalado inmediatamente detrás de la Superliga- y que servirá para potenciar a las demás divisiones de AFA- la Nueva Primera División será conformada con los clubes que hoy integran la B Nacional, más los 10 equipos que irán descendiendo desde la Superliga, según los planes de reducción. La organización y estructura quedará a cargo de la AFA y será administrada por el Comité Ejecutivo.

Para impulsar el interés de esta división, el campeón del nuevo torneo (no el de la Superliga) obtendrá un título semejante a los ganadores de la primera división tradicionales y no de la segunda categoría. Por lo tanto, el título que corone al mejor de la Superliga debería ser diferente, incluso de una jerarquía novedosa y superior a las actuales, aunque poseerá el valor estadístico de todos los campeonatos logrados a nivel local. En síntesis, el conjunto que conquiste el certamen de la “Nueva Primera División” sumará una estrella de Primera de AFA, mientras que el ganador de la Superliga será acreedor de un título de mayor valor que el anterior.

Por otra parte, la cantidad de participantes del campeonato de la “Nueva Primera” obligará a una división por zonas geográficas –dos o cuatro- para la realización de un certamen más equitativo en viajes e igualmente competitivo en su ejecución, ya que superarán –en poco tiempo- los 30 integrantes. Esto no genera que desciendan más equipos que los pautados a la Primera B Metropolitana ni al Federal A. Solo se agranda la nueva estructura de “Primera”, invirtiéndose el modelo actual de la pirámide. Con esta ordenación, la segunda categoría de AFA estaría conformada por la Primera B Metropolitana y el Torneo Federal A.


Clasificación a las Copas:
Para aumentar la importancia de la “Nueva Primera”, esta categoría deberá clasificar equipos a los certámenes de la CONMEBOL, tanto a la Libertadores como a la Sudamericana. Por cuestiones obvias, la Superliga tendrá mayor relevancia para la clasificación de sus equipos a estas disputas –sobre todo a la Copa Libertadores-, pero podrá relegar algunos cupos para el campeón de la flamante división de Primera. Por ejemplo, la Superliga podría aportar a la CONMEBOL sus 3 plazas para la Copa Libertadores, mientras que la Nueva Primera se llevaría un cupo. En cambio, a la Sudamericana irían 3 de la Superliga y 2 de la Nueva Primera. En todos los casos, descontando el lugar del campeón de la Copa Argentina. 

Derechos de TV:
En referencia a los derechos de TV de la Primera División, se podrán vender por separado o conjuntamente con los de la Superliga (modelo actual de FPT), pero si los ingresos que correspondan a este campeonato se comercializan por separado, no serán destinados hacia la liga de elite, y sí hacia las divisiones menores del ascenso.

Como comenté en la nota anterior “es indispensable que cada sector de la dirigencia comprenda las necesidades del otro y puedan sumar proyectos, en lugar de imponerlos para dividir. Como próxima medida, habría que romper el contrato con Fútbol Para Todos, desligar al Gobierno de semejante erogación de dinero y convocar a una licitación por los derechos de TV”.


Por Santiago Figueredo

Buenos Aires, 14 de julio de 2016