Cuartos de final: ganaron los mejores



Los cuatro mejores equipos del Mundial están en semifinales. Croacia repitió su avance mediante la ejecución de penales, Inglaterra fue tan sólido y efectivo como siempre, Francia ganó como lo hizo en la primera ronda y Bélgica continúa su ascenso mutando su rol de “sorpresa” a “candidato”. 

Francia 2-0 Uruguay
“Les Bleus” han tenido rendimientos dispares en esta Copa, pero siempre fueron superiores a sus rivales. A veces logran imponer el juego de presión, en otros casos esperan unos metros atrás para explotar el contragolpe y en algunas ocasiones se animan a monopolizar la tenencia de la pelota. En definitiva, es un conjunto versátil, que juega con inteligencia y que despliega sus armas sólo cuando debe dispararlas. No dilapida energías, estudia al contrario y constantemente demuestra que tiene el control del partido, inclusive cuando lo atacan.
Uruguay llegó diezmado futbolística y anímicamente al duelo de cuartos por la ausencia de su gran figura, Edinson Cavani. A pesar de no depender de las individualidades, el equipo de Oscar Tabárez encontró en su dupla de ataque –Cavani y Suárez- una estructura perfectamente ensamblada para afrontar a cualquier rival. Sin embargo, la falta de uno de ellos sería devastador para el juego ofensivo uruguayo, más por entendimiento y asociación colectiva que por peso específico: juntos se complementan.
Francia decidió no entrar en el juego propuesto por Uruguay y decidió que el tiempo transcurra hasta aprovechar alguna situación de peligro, ya sea con el desempeño de sus individualidades o con alguna pelota detenida. Así, a los 40 minutos, Varane saltó más alto que cualquier experto cabeceador “charrúa” y clavó el primer gol del encuentro. 
A los uruguayos les costaba llegar hasta Lloris porque Francia cerró filas desde la mitad de cancha, gracias a la presencia de Kanté, Pogba y Tolisso, y juntó sus líneas hacia la defensa. Fue demasiado desgastante para Vecino, Torreira, Bentancur y Nández, quienes no pudieron desplegar el dinamismo demostrado en partidos pasados. 
El remate envenenado de Griezmann rompió las manos de Muslera y allí se terminó el partido, aunque restaba media hora más de juego. La posesión continuó en poder francés y las acciones de peligro solo se generaban con tiros libres, remates lejanos o algunos córners aislados. “Les Bleus” no sufrieron y tampoco fueron tan superiores como ante Argentina, pero dejaron en claro que merecían avanzar a semifinales. 
Un párrafo aparte para el conjunto sudamericano, que peleó hasta el final y sin uno de sus poderosos tanques. “La Celeste” pudo o no haber cumplido con sus objetivos, pero siempre deja satisfechos a sus seguidores porque la idea y la estructura se mantienen, los jugadores se esfuerzan al máximo y cumplen con las indicaciones del sabio entrenador. 
Finalmente, en Francia debemos distinguir que dejó atrás varios problemas. Deschamps tuvo que depurar un plantel cargado de estrellas para quedarse con los jugadores cumplidores y obedientes. Benzema fue separado porque el plantel no lo quería. Esto fortaleció al grupo humano y solidificó las bases para un equipo que llegó a semifinales sin haber demostrado aún todo su potencial.

Bélgica 2-1 Brasil
No fue una pesadilla ni un fracaso. Brasil hizo todo lo que debía hasta este complejo partido. Tite armó un proyecto, ensambló una idea y propuso romper con los dispositivos de siempre. El entrenador asumió un compromiso difícil porque tuvo que depurar al equipo que cayó 7 a 1 con Alemania. Empezó por la liga local, convocando a las figuras que jugaban el Brasileirao y, finalmente, agregó a “los europeos” a medida que los necesitó. El resultado fueron unas Eliminatorias apabullantes. El Scratch cambió su estilo y se adaptó al juego propuesto por los equipos emergentes: fortaleció el trabajo de recuperación del balón, utilizando a esos mismos hombres para la generación de juego ofensivo. Es decir, ingresó al circuito que viene desarrollándose desde antes de Sudáfrica 2010, con mediocampistas mixtos, aptos para cortar al rival y también para atacar con criterio. Paulinho, Fernandinho y Coutinho asumieron esas responsabilidades y se transformaron en el motor del equipo.
Enfrente, Bélgica arribó con una idea ambiciosa y jugadores muy talentosos. El dispositivo belga evidenció que se achica cuando defiende y se estira a la hora de atacar. Funciona como un fuelle que se adapta a la gestación y también al retroceso. Además, la base del plantel ya tuvo su bautismo de guerra en Brasil 2014. Por lo tanto, cualquiera de los rivales estaba en condiciones de imponerse.
El duelo fue parejo hasta que Bélgica anotó producto de una fatalidad brasileña, con el gol en contra de Fernandinho. Brasil tuvo que salir a buscar la igualdad, pero Neymar y Countinho, los más talentosos, no lucieron enteros. El delantero del PSG se ensañó con jugadas individualistas, mientras el hombre de Barcelona estuvo bien marcado. A partir de allí, “Los Diablos Rojos” alimentaron la victoria con contragolpes, aguantando la falta de ideas brasileñas y replicando los choques improductivos de Neymar. 
De Bruyne selló el encuentro, más allá del tiempo que quedaba por jugarse, con un remate inatajable, tras una jugada extraordinaria de Lukaku. Mientras tanto, Fellaini demostraba titularidad al combatir cuerpo a cuerpo en la mitad de la cancha y Hazard –hasta ahora, la gran figura del Mundial-encausándose como dueño y fabricante de las salidas del equipo.
Brasil intentó con más empuje que ideas, pero Courtois y compañía intercedían ante los disparos ajenos. Además, con pelota detenida, Bélgica se adueñó del juego aéreo, lo que reducía los intentos forzados que los brasileños no pudieron explotar. 
Sobre el final, Renato Augusto descontó para darle emotividad a un partido que se había definido con el golazo de De Bruyne. En definitiva, Brasil no fue el mismo que llegó hasta cuartos, mientras que Bélgica se adaptó al rival y golpeó en el momento oportuno.

Inglaterra 2-1 Suecia
Este conjunto inglés nada se parece a sus predecesores. Es ordenado, claro, pero más que los de antaño. Utiliza las bandas, como los demás, pero no abusa del juego lateralizado. Practicidad, simpleza y contundencia son cualidades de un grupo de jugadores jóvenes que no arrastran la mochila de los fracasos del pasado. El ordenamiento defensivo -que comienza en Kane y culmina en Pickford- y el equilibrio que emana desde Henderson, la dan a Inglaterra un perfil de robustez y dinámica bastante aceitado. Las proyecciones de Trippier, Young y Alli confluyen siempre en acciones de peligro que concretan junto a Sterling y Lingard, los hombres de mayor calidad. Sin embargo, no siempre logran el éxito con jugadas en movimiento. Es allí cuando el laboratorio de Gareth Southgate asume el protagonismo que luego convierten en dividendos. 
Para Suecia fue demasiado, aunque bastante bien aguantaron. El equipo nórdico llegó hasta donde le alcanzó el combustible y se topó con una formidable maquinaria ejecutoria. Ponderando la solidez defensiva lograda en la Copa, los suecos intentaron sin éxito doblegar a Pickford, pero sus hombres de ataque nunca lograron coordinarse y lucieron demasiado inocentes al momento de contragolpear. Forsberg no supo inquietar desde su posición y Toivonen chocaba infructuosamente con “The Rock” Maguire, el primer anotador “aéreo” del encuentro. Si bien el segundo tanto también fue de cabeza, Allí empujó con la “testa” luego de un centro con jugada en movimiento. 
Recién al final del partido los suecos tuvieron algunas chances de peligro, producto del empuje y la inquietante sensación de eliminación consumada. Para Inglaterra fue un paso más al sueño posible. Un sueño diseñado para el éxito, ya sea alzando o no la Copa. 

Croacia 2 (4) – 2 (3) Rusia
A veces, la localía le otorga al país organizador un poder inimaginable. Sucedió con Corea en 2002, cuando avanzaron hasta semifinales, algo imposible de lograr en cuestiones netamente futbolísticas. De hecho, salvo en aquella ocasión, Corea jamás superó el puesto 15° en un Mundial. Algo parecido ocurrió con Rusia, una selección que no fue más allá del puesto 18° en sus tres participaciones recientes, de las seis últimas Copas. Por eso, en casa, hay que aprovechar las ventajas. Al menos hasta que un conjunto más poderoso te quita del camino.
Croacia se llevó su grupo holgadamente, goleando y regodeándose de la goleada ante Argentina. Sin embargo, en octavos sufrió con Dinamarca y, como era de esperarse, en cuartos también agonizó ante Rusia. A pesar de la supremacía individual, jerárquica y de juego que ostentaban los croatas, los locales supieron defenderse durante gran parte del encuentro. Del mismo modo, se atrevieron a no abdicar y sellaron la definición por penales en el último minuto del alargue. 
La carga era enorme para ambos equipos. Rusia desde su gente y toda la organización empujando con hidalguía más que con argumentos de juego. Croacia, arrastraba dos partidos consecutivos con tiempos extra y varios jugadores –incluido el arquero- doloridos. Hasta el árbitro no supo llevar adelante un partido por la presión que nadie le impuso, aunque todos los jueces arrastran ante semejante parafernalia. 
Así y todo, Rusia empezó ganando con hermoso remate de su mejor jugador, Cheryshev, quien seguramente retornará a jugar en algún club de Europa. Pocos minutos más tarde, Kramaric igualó de cabeza y así llegaron a los 90 reglamentarios, a pesar de que Croacia tuvo algunas situaciones para anotar antes. 
El pleito fue mutando, pero el control máximo estuvo en los pies de Rakitic y Modric, los duelos de la pelota. No obstante, dos goles de cabeza y con pelota detenida estiraron la igualdad hasta los penales, donde el héroe volvió a ser el arquero Subasic, quien le atajó el primero a Smolov. De cara a lo que viene, Coracia tiene talento de sobra, pero le faltarán piernas y algunos jugadores no llegarán al 100 por ciento.