Francia y Croacia: una final plagada de talentos



Es un Mundial de locos. Francia acabó con el sueño belga y Croacia eliminó a Inglaterra en tiempo suplementario. Las jugadas con pelota parada definen los partidos y las sorpresas continúan a la orden del día. Será una definición inédita porque los ex yugoslavos jamás habían jugado una final mundialista. 

Francia 1-0 Bélgica
Bélgica fue el equipo de mejor juego asociado de la Copa, pero no pudo destrabar la telaraña defensiva francesa. "Les Bleus" marcaron el único gol del encuentro con una jugada del laboratorio y luego priorizaron atesorar el premio hasta el final. Entre méritos y estilos, esa combinación en el seleccionado de Deschamps es relativa porque a Francia no le interesa demostrar cuestiones estéticas en el camino hacia el resultado. 
El plantel franco está minado de jugadores de gran calidad técnica que son capaces de leer cualquier estrategia propuesta  y llevan adelante su proyecto sin salirse demasiado del libreto. Eso no escapa a las demostraciones de talento que Francia ha desplegado en todo el certamen. Así, el conjunto galo se adapta a las circunstancias y desarrolla su juego con un mix de propuestas: cuando puede domina el balón y si tiene que contragolpear lo hace sin tapujos.
En tanto, "Los Diablos Rojos" se adueñaron de la pelota sin éxito porque no pudieron perforar el área de Lloris con varias jugadas certeras de peligro. De hecho, Francia generó el triple de remates al arco que Bélgica, que demostró una mayor eficacia desplegando sus ataques de contra por el espacio que les concedieron sus anteriores rivales. Por ello, fracasaron luego del gol de Umtiti porque se vieron obligados a empatar con Francia replegado. 

Croacia 2-1 Inglaterra
Por su parte, Croacia renació como el ave fénix, una y otra vez. En todos los duelos de la segunda fase, los croatas comenzaron perdiendo por un gol y culminaron forzando tiempos extra y definiciones por penales. Los factores psicológicos y espirituales fueron armas poderosas, pero también demostraron fortalezas futbolísticas surgidas de las cualidades técnicas de sus integrantes. Más allá de los proyectos, tácticas y estrategias, la esencia de este deporte siempre corre por las venas de los jugadores. Ellos son los que construyen las historias y, saber aprovechar esas características para armar un equipo, es el segundo valor en importancia de este seleccionado.
Inglaterra era el favorito, sobre todo porque demostró solidez, efectividad y decisión. Esos argumentos se mantuvieron ante los croatas, pero jugaron sin espíritu -o, al menos, con uno disminuido- y fueron doblegados en el alargue porque se acomodaron en el sillón del confort. Justamente, lo opuesto a la actitud demostrada por Croacia, que jamás claudicó.

Francia
Ha tenido rendimientos dispares en esta Copa, pero siempre fue superior a sus rivales. Es un conjunto versátil, que juega con inteligencia y que despliega sus armas sólo cuando debe dispararlas. No dilapida energías, estudia al contrario y constantemente demuestra que tiene el control del partido, inclusive cuando lo atacan. El alma y motor del equipo está en el medio campo, conformado por verdaderos gladiadores como Pogba, Kanté y Matuidi, todos ellos recuperadores y, asimismo, jugadores de buen pie capaces de proyectarse en ataque. A sus espaldas, emerge una fuerte zaga -Varane y Umtiti- que no falla con pelota detenida y también cabecean en el área rival; mientras que por los costados se sitúan Pavard y Hernandez, profundos a veces e inseguros por momentos. Por último, Griezmann y Mbappe generan los ataques galos con aires de fantasía y aportan los goles con jugadas en movimiento, aunque Giroud aún no apareció en las redes.  

Croacia
Se llevó su grupo holgadamente, goleando y regodeándose de la goleada ante Argentina. Sin embargo, en octavos sufrió con Dinamarca y, como era de esperarse, en cuartos también agonizó ante Rusia. La supremacía individual, jerárquica y de juego que ostentan los croatas se mezclaron con el espíritu y la intensidad del grupo. Son fuertes en todas las líneas, con un arquero atajador de penales como Subasic, dos laterales que se proyectan alternativamente para avanzar, dos medio centros de elite -y de los mejores del mundo- como Rakitic y Modric, capaces de hacer y deshacer lo que deseen, y un grupo de ataque que rota permanentemente, siendo Perisic y Mandzukic versátiles para anotar y asistir. Los puntos débiles nacen cerca de sus zagueros, que aportan mas fuerza que ductilidad.