En el fútbol, nada de lo que ocurre sobre el césped es producto del azar o responsabilidad exclusiva de los futbolistas. Existe un contexto configurado por decisiones dirigenciales, tácticas discursivas y conductas personales que empujan silenciosamente hasta repercutir en el rendimiento dominical. Como en cualquier estructura, las decisiones particulares terminan moldeando la situación general. En Boca, Juan Román Riquelme y su círculo cercano han diseñado ese contexto. Cada medida —desde el armado del plantel y la llegada de refuerzos hasta los despidos de entrenadores y las sanciones disciplinarias— impacta directamente en el grupo humano. A esto se suma una comunicación que suele "patear en contra": en el Mundo Boca, la pasión y el sentimiento se imponen sistemáticamente sobre la razón, magnificando o menospreciando hechos según la conveniencia del relato oficial.
Esta ausencia de planificación estratégica deja al desnudo un interrogante punzante: ¿Tiene Boca un plan? Desde lo discursivo, “ganar la Copa Libertadores” es el único y supuesto programa, pero hoy se percibe más como un sueño abstracto que un proyecto u objetivo palpable. Es un deseo exigible tras dos décadas de sequía internacional, un eslogan de campaña que se ha transformado en una "obsesión" autoimpuesta. Esa pretensión idealista de conquistar América ha generado frustraciones, rupturas y decisiones apresuradas. Además, reducir los objetivos de un equipo a una competencia cuyo resultado nadie puede garantizar -sobre todo frente al poderío brasileño- es una postura populista y tribunera. Una cosa es el deseo y otra la realidad; el problema es que nadie en el club parece preguntarse cómo lograrlo.
La conducción debería saber que, para alcanzar metas, primero hay que trazar una hoja de ruta. Sin embargo, en Boca la variable "finalidad/tiempo" queda reducida a la frase remanida de "ganar siempre". Pura pasión sin sustento. Y para encauzar objetivos complejos se requiere determinación, autoridad y, sobre todo, racionalidad. El éxito no debería ser un "milagro mágico", sino el resultado de un proyecto integral que pueda reflejarse en un equipo que sea realmente competitivo, que tenga identidad de juego, basado en el potencial propio (Boca Predio) y con la incorporación de refuerzos de jerarquía. Esto ultimo ha generado muchas polémicas por los vínculos dudosos con representantes amigos.
Si bien este ciclo había logrado varios títulos locales, estos se sienten cada vez más lejanos. Con Russo, Battaglia e Ibarra, el equipo fue imbatible domésticamente, aunque esos logros no evitaron la salida traumática de jugadores emblemáticos como Tévez, Izquierdoz, Medina o Rossi. La lista es extensa con futbolistas menos representativos, pero el deseo de salir pudo más que las ganas de cumplir el anhelo de “ganar la Copa”.
Los conflictos personales se agudizan cuando desde la conducción nunca se inculcaron códigos de conducta adecuados. Para colmo, el mando carece de serenidad y las decisiones suelen tomarse "en caliente". Es una tendencia autodestructiva que arrastra a técnicos y a jugadores. En Boca, los cambios constantes de DT y los discursos contradictorios terminaron socavando la conducta del plantel. Hoy, el orden de prioridades parece invertido: se busca la finalidad antes que construir el equipo. Y para revertir ello también se necesita talento fuera del campo de juego, pero Riquelme se rodeo de amigos y de familiares cercanos para comandar al club mas importante del país.
La situación de Boca es compleja: atraviesa un ciclo donde el peso de su historia parece chocar contra una realidad futbolística esquiva. Lo que debería ser un presente de consolidación por los nombres de peso en el plantel, se ha transformado en un interrogante permanente que inquieta al hincha y desafía nada menos que el legado del ídolo máximo. Hoy, el equipo habita en una irregularidad crónica, carente de una identidad que se sostenga más allá de los límites de La Bombonera.
En este escenario, el Xeneize está por comenzar su participación en la Libertadores 20206 en medio de otro torbellino deportivo. Hace años que el equipo no logra encadenar tres partidos buenos, la injerencia del presidente en la formación del equipo parece más evidente cuando juegan los jugadores que más dinero costaron y el entrenador carece del respaldo necesario para semejante desafío. Si vamos hacia atrás, un claro ejemplo autodestructivo y contradictorio fue la aniquilación de un medio campo formado en Boca Predio: Varela, Medina y Almendra, considerados “demasiado jóvenes” para los objetivos inmediatos, una postura que sufrió Exequiel Zeballos y hasta hace unos meses Milton Delgado.
La preocupación en el "Mundo Boca" es total. Los refuerzos se contagian de un presente apático y los entrenadores parecen degradar al equipo en lugar de evolucionarlo. Persiste la duda de si los técnicos de verdadera jerarquía evitan el club por la injerencia presidencial.
En definitiva, Boca está atrapado en un bucle de impulsividad. El virus de la falta de lógica ha infectado la estructura del club. Manejar a Boca sin un plan estratégico, apostando todo al “como sea” es una temeridad que degrada la historia de la institución. Conducir para la tribuna no es liderazgo, es irresponsabilidad. Mientras la razón siga ausente en la toma de decisiones y se pretenda alcanzar el éxito por designio divino y no por planificación, el club seguirá a la deriva. Sin un plan, lo que queda no es mística, es el riesgo latente de una decadencia que el club no se puede permitir.
Anexo:
los entrenadores de Román y sus refuerzos
Miguel Ángel Russo (2020-2021)
Sebastián Battaglia (2021-2022)
Hugo Ibarra (2022-2023)
Jorge Almirón (2023)
Diego Martínez (2024)
Fernando Gago (2024-2025)
Miguel Ángel Russo (2025+)
Claudio Úbeda (2025-actual)
Todos los Refuerzos de la gestión Riquelme (2019-2025). Se excluyeron las incorporaciones recientes (2026). Los rendimientos se calificaron con el semáforo🚦a saber:
🔴 negativo
🟡 regular / intermitente
🟢 positivo
⭐️ relevancia
↩️ regreso
▪️2020
Pol Fernández ↩️ 🟢 ⭐️
Zambrano 🔴
Cardona ↩️ 🟡
D. González 🔴
J. García ↩️ 🟡
▪️2021
Rojo 🟡
Ramírez 🔴
Briasco 🔴
Rolón 🔴
Orsini 🔴
Advíncula 🟢
▪️2022
Brey 🟢
Pol Fernández ↩️ 🟡
Benedetto ↩️ 🔴
Figal 🟡
O. Romero 🔴
S. Romero 🟢
Roncaglia ↩️ 🔴
Payero 🟡
▪️2023
Valdez 🟢
Merentiel 🟢⭐️
Cavani 🟡
Blondel 🟡
Saracchi 🟡
Janson 🔴
Bullaude 🔴
▪️2024
Lema 🔴
Zenón 🟡
Blanco 🟢
Medel ↩️ 🔴
Belmonte 🔴
Giménez 🟢
Aguirre 🔴
Martegani 🟡
Miramón 🔴
Barinaga 🟢
▪️2025
Palacios 🟡
Costa 🟢
Herrera 🟢
Battaglia 🟢
Marchesín 🟡
Velasco 🔴
Alarcón 🔴
Pellegrino 🟢
Braida 🟡
Paredes ↩️ 🟢 ⭐️
▪️2026
Ascacibar
A. Romero
Bareiro
