13 julio 2018

Francia y Croacia: una final plagada de talentos



Es un Mundial de locos. Francia acabó con el sueño belga y Croacia eliminó a Inglaterra en tiempo suplementario. Las jugadas con pelota parada definen los partidos y las sorpresas continúan a la orden del día. Será una definición inédita porque los ex yugoslavos jamás habían jugado una final mundialista. 

Francia 1-0 Bélgica
Bélgica fue el equipo de mejor juego asociado de la Copa, pero no pudo destrabar la telaraña defensiva francesa. "Les Bleus" marcaron el único gol del encuentro con una jugada del laboratorio y luego priorizaron atesorar el premio hasta el final. Entre méritos y estilos, esa combinación en el seleccionado de Deschamps es relativa porque a Francia no le interesa demostrar cuestiones estéticas en el camino hacia el resultado. 
El plantel franco está minado de jugadores de gran calidad técnica que son capaces de leer cualquier estrategia propuesta  y llevan adelante su proyecto sin salirse demasiado del libreto. Eso no escapa a las demostraciones de talento que Francia ha desplegado en todo el certamen. Así, el conjunto galo se adapta a las circunstancias y desarrolla su juego con un mix de propuestas: cuando puede domina el balón y si tiene que contragolpear lo hace sin tapujos.
En tanto, "Los Diablos Rojos" se adueñaron de la pelota sin éxito porque no pudieron perforar el área de Lloris con varias jugadas certeras de peligro. De hecho, Francia generó el triple de remates al arco que Bélgica, que demostró una mayor eficacia desplegando sus ataques de contra por el espacio que les concedieron sus anteriores rivales. Por ello, fracasaron luego del gol de Umtiti porque se vieron obligados a empatar con Francia replegado. 

Croacia 2-1 Inglaterra
Por su parte, Croacia renació como el ave fénix, una y otra vez. En todos los duelos de la segunda fase, los croatas comenzaron perdiendo por un gol y culminaron forzando tiempos extra y definiciones por penales. Los factores psicológicos y espirituales fueron armas poderosas, pero también demostraron fortalezas futbolísticas surgidas de las cualidades técnicas de sus integrantes. Más allá de los proyectos, tácticas y estrategias, la esencia de este deporte siempre corre por las venas de los jugadores. Ellos son los que construyen las historias y, saber aprovechar esas características para armar un equipo, es el segundo valor en importancia de este seleccionado.
Inglaterra era el favorito, sobre todo porque demostró solidez, efectividad y decisión. Esos argumentos se mantuvieron ante los croatas, pero jugaron sin espíritu -o, al menos, con uno disminuido- y fueron doblegados en el alargue porque se acomodaron en el sillón del confort. Justamente, lo opuesto a la actitud demostrada por Croacia, que jamás claudicó.

Francia
Ha tenido rendimientos dispares en esta Copa, pero siempre fue superior a sus rivales. Es un conjunto versátil, que juega con inteligencia y que despliega sus armas sólo cuando debe dispararlas. No dilapida energías, estudia al contrario y constantemente demuestra que tiene el control del partido, inclusive cuando lo atacan. El alma y motor del equipo está en el medio campo, conformado por verdaderos gladiadores como Pogba, Kanté y Matuidi, todos ellos recuperadores y, asimismo, jugadores de buen pie capaces de proyectarse en ataque. A sus espaldas, emerge una fuerte zaga -Varane y Umtiti- que no falla con pelota detenida y también cabecean en el área rival; mientras que por los costados se sitúan Pavard y Hernandez, profundos a veces e inseguros por momentos. Por último, Griezmann y Mbappe generan los ataques galos con aires de fantasía y aportan los goles con jugadas en movimiento, aunque Giroud aún no apareció en las redes.  

Croacia
Se llevó su grupo holgadamente, goleando y regodeándose de la goleada ante Argentina. Sin embargo, en octavos sufrió con Dinamarca y, como era de esperarse, en cuartos también agonizó ante Rusia. La supremacía individual, jerárquica y de juego que ostentan los croatas se mezclaron con el espíritu y la intensidad del grupo. Son fuertes en todas las líneas, con un arquero atajador de penales como Subasic, dos laterales que se proyectan alternativamente para avanzar, dos medio centros de elite -y de los mejores del mundo- como Rakitic y Modric, capaces de hacer y deshacer lo que deseen, y un grupo de ataque que rota permanentemente, siendo Perisic y Mandzukic versátiles para anotar y asistir. Los puntos débiles nacen cerca de sus zagueros, que aportan mas fuerza que ductilidad. 

10 julio 2018

Cuartos de final: ganaron los mejores



Los cuatro mejores equipos del Mundial están en semifinales. Croacia repitió su avance mediante la ejecución de penales, Inglaterra fue tan sólido y efectivo como siempre, Francia ganó como lo hizo en la primera ronda y Bélgica continúa su ascenso mutando su rol de “sorpresa” a “candidato”. 

Francia 2-0 Uruguay
“Les Bleus” han tenido rendimientos dispares en esta Copa, pero siempre fueron superiores a sus rivales. A veces logran imponer el juego de presión, en otros casos esperan unos metros atrás para explotar el contragolpe y en algunas ocasiones se animan a monopolizar la tenencia de la pelota. En definitiva, es un conjunto versátil, que juega con inteligencia y que despliega sus armas sólo cuando debe dispararlas. No dilapida energías, estudia al contrario y constantemente demuestra que tiene el control del partido, inclusive cuando lo atacan.
Uruguay llegó diezmado futbolística y anímicamente al duelo de cuartos por la ausencia de su gran figura, Edinson Cavani. A pesar de no depender de las individualidades, el equipo de Oscar Tabárez encontró en su dupla de ataque –Cavani y Suárez- una estructura perfectamente ensamblada para afrontar a cualquier rival. Sin embargo, la falta de uno de ellos sería devastador para el juego ofensivo uruguayo, más por entendimiento y asociación colectiva que por peso específico: juntos se complementan.
Francia decidió no entrar en el juego propuesto por Uruguay y decidió que el tiempo transcurra hasta aprovechar alguna situación de peligro, ya sea con el desempeño de sus individualidades o con alguna pelota detenida. Así, a los 40 minutos, Varane saltó más alto que cualquier experto cabeceador “charrúa” y clavó el primer gol del encuentro. 
A los uruguayos les costaba llegar hasta Lloris porque Francia cerró filas desde la mitad de cancha, gracias a la presencia de Kanté, Pogba y Tolisso, y juntó sus líneas hacia la defensa. Fue demasiado desgastante para Vecino, Torreira, Bentancur y Nández, quienes no pudieron desplegar el dinamismo demostrado en partidos pasados. 
El remate envenenado de Griezmann rompió las manos de Muslera y allí se terminó el partido, aunque restaba media hora más de juego. La posesión continuó en poder francés y las acciones de peligro solo se generaban con tiros libres, remates lejanos o algunos córners aislados. “Les Bleus” no sufrieron y tampoco fueron tan superiores como ante Argentina, pero dejaron en claro que merecían avanzar a semifinales. 
Un párrafo aparte para el conjunto sudamericano, que peleó hasta el final y sin uno de sus poderosos tanques. “La Celeste” pudo o no haber cumplido con sus objetivos, pero siempre deja satisfechos a sus seguidores porque la idea y la estructura se mantienen, los jugadores se esfuerzan al máximo y cumplen con las indicaciones del sabio entrenador. 
Finalmente, en Francia debemos distinguir que dejó atrás varios problemas. Deschamps tuvo que depurar un plantel cargado de estrellas para quedarse con los jugadores cumplidores y obedientes. Benzema fue separado porque el plantel no lo quería. Esto fortaleció al grupo humano y solidificó las bases para un equipo que llegó a semifinales sin haber demostrado aún todo su potencial.

Bélgica 2-1 Brasil
No fue una pesadilla ni un fracaso. Brasil hizo todo lo que debía hasta este complejo partido. Tite armó un proyecto, ensambló una idea y propuso romper con los dispositivos de siempre. El entrenador asumió un compromiso difícil porque tuvo que depurar al equipo que cayó 7 a 1 con Alemania. Empezó por la liga local, convocando a las figuras que jugaban el Brasileirao y, finalmente, agregó a “los europeos” a medida que los necesitó. El resultado fueron unas Eliminatorias apabullantes. El Scratch cambió su estilo y se adaptó al juego propuesto por los equipos emergentes: fortaleció el trabajo de recuperación del balón, utilizando a esos mismos hombres para la generación de juego ofensivo. Es decir, ingresó al circuito que viene desarrollándose desde antes de Sudáfrica 2010, con mediocampistas mixtos, aptos para cortar al rival y también para atacar con criterio. Paulinho, Fernandinho y Coutinho asumieron esas responsabilidades y se transformaron en el motor del equipo.
Enfrente, Bélgica arribó con una idea ambiciosa y jugadores muy talentosos. El dispositivo belga evidenció que se achica cuando defiende y se estira a la hora de atacar. Funciona como un fuelle que se adapta a la gestación y también al retroceso. Además, la base del plantel ya tuvo su bautismo de guerra en Brasil 2014. Por lo tanto, cualquiera de los rivales estaba en condiciones de imponerse.
El duelo fue parejo hasta que Bélgica anotó producto de una fatalidad brasileña, con el gol en contra de Fernandinho. Brasil tuvo que salir a buscar la igualdad, pero Neymar y Countinho, los más talentosos, no lucieron enteros. El delantero del PSG se ensañó con jugadas individualistas, mientras el hombre de Barcelona estuvo bien marcado. A partir de allí, “Los Diablos Rojos” alimentaron la victoria con contragolpes, aguantando la falta de ideas brasileñas y replicando los choques improductivos de Neymar. 
De Bruyne selló el encuentro, más allá del tiempo que quedaba por jugarse, con un remate inatajable, tras una jugada extraordinaria de Lukaku. Mientras tanto, Fellaini demostraba titularidad al combatir cuerpo a cuerpo en la mitad de la cancha y Hazard –hasta ahora, la gran figura del Mundial-encausándose como dueño y fabricante de las salidas del equipo.
Brasil intentó con más empuje que ideas, pero Courtois y compañía intercedían ante los disparos ajenos. Además, con pelota detenida, Bélgica se adueñó del juego aéreo, lo que reducía los intentos forzados que los brasileños no pudieron explotar. 
Sobre el final, Renato Augusto descontó para darle emotividad a un partido que se había definido con el golazo de De Bruyne. En definitiva, Brasil no fue el mismo que llegó hasta cuartos, mientras que Bélgica se adaptó al rival y golpeó en el momento oportuno.

Inglaterra 2-1 Suecia
Este conjunto inglés nada se parece a sus predecesores. Es ordenado, claro, pero más que los de antaño. Utiliza las bandas, como los demás, pero no abusa del juego lateralizado. Practicidad, simpleza y contundencia son cualidades de un grupo de jugadores jóvenes que no arrastran la mochila de los fracasos del pasado. El ordenamiento defensivo -que comienza en Kane y culmina en Pickford- y el equilibrio que emana desde Henderson, la dan a Inglaterra un perfil de robustez y dinámica bastante aceitado. Las proyecciones de Trippier, Young y Alli confluyen siempre en acciones de peligro que concretan junto a Sterling y Lingard, los hombres de mayor calidad. Sin embargo, no siempre logran el éxito con jugadas en movimiento. Es allí cuando el laboratorio de Gareth Southgate asume el protagonismo que luego convierten en dividendos. 
Para Suecia fue demasiado, aunque bastante bien aguantaron. El equipo nórdico llegó hasta donde le alcanzó el combustible y se topó con una formidable maquinaria ejecutoria. Ponderando la solidez defensiva lograda en la Copa, los suecos intentaron sin éxito doblegar a Pickford, pero sus hombres de ataque nunca lograron coordinarse y lucieron demasiado inocentes al momento de contragolpear. Forsberg no supo inquietar desde su posición y Toivonen chocaba infructuosamente con “The Rock” Maguire, el primer anotador “aéreo” del encuentro. Si bien el segundo tanto también fue de cabeza, Allí empujó con la “testa” luego de un centro con jugada en movimiento. 
Recién al final del partido los suecos tuvieron algunas chances de peligro, producto del empuje y la inquietante sensación de eliminación consumada. Para Inglaterra fue un paso más al sueño posible. Un sueño diseñado para el éxito, ya sea alzando o no la Copa. 

Croacia 2 (4) – 2 (3) Rusia
A veces, la localía le otorga al país organizador un poder inimaginable. Sucedió con Corea en 2002, cuando avanzaron hasta semifinales, algo imposible de lograr en cuestiones netamente futbolísticas. De hecho, salvo en aquella ocasión, Corea jamás superó el puesto 15° en un Mundial. Algo parecido ocurrió con Rusia, una selección que no fue más allá del puesto 18° en sus tres participaciones recientes, de las seis últimas Copas. Por eso, en casa, hay que aprovechar las ventajas. Al menos hasta que un conjunto más poderoso te quita del camino.
Croacia se llevó su grupo holgadamente, goleando y regodeándose de la goleada ante Argentina. Sin embargo, en octavos sufrió con Dinamarca y, como era de esperarse, en cuartos también agonizó ante Rusia. A pesar de la supremacía individual, jerárquica y de juego que ostentaban los croatas, los locales supieron defenderse durante gran parte del encuentro. Del mismo modo, se atrevieron a no abdicar y sellaron la definición por penales en el último minuto del alargue. 
La carga era enorme para ambos equipos. Rusia desde su gente y toda la organización empujando con hidalguía más que con argumentos de juego. Croacia, arrastraba dos partidos consecutivos con tiempos extra y varios jugadores –incluido el arquero- doloridos. Hasta el árbitro no supo llevar adelante un partido por la presión que nadie le impuso, aunque todos los jueces arrastran ante semejante parafernalia. 
Así y todo, Rusia empezó ganando con hermoso remate de su mejor jugador, Cheryshev, quien seguramente retornará a jugar en algún club de Europa. Pocos minutos más tarde, Kramaric igualó de cabeza y así llegaron a los 90 reglamentarios, a pesar de que Croacia tuvo algunas situaciones para anotar antes. 
El pleito fue mutando, pero el control máximo estuvo en los pies de Rakitic y Modric, los duelos de la pelota. No obstante, dos goles de cabeza y con pelota detenida estiraron la igualdad hasta los penales, donde el héroe volvió a ser el arquero Subasic, quien le atajó el primero a Smolov. De cara a lo que viene, Coracia tiene talento de sobra, pero le faltarán piernas y algunos jugadores no llegarán al 100 por ciento.

05 julio 2018

Octavos de final: Brasil, Uruguay y el predominio europeo



Los octavos de final del Mundial de Rusia culminaron con algunas sorpresas y varias confirmaciones. Afuera quedaron los campeones del mundo Argentina y España, mientras Colombia, México y Japón también se despidieron ante equipos candidatos. El Portugal de Cristiano fue superado por Uruguay, Suiza cayó ante Suecia y Dinamarca casi logra la hazaña en los penales. También siguen en carrera Francia, Rusia, Brasil, Bélgica e Inglaterra.

Francia 4-3 Argentina
La superioridad francesa quedó plasmada con el juego dinámico que le imprimieron Pogba y Mbappe, los hombres clave del seleccionado galo y del partido. El duelo con más goles de la serie tuvo modificaciones en el marcador, lo que provocó dosis extra de emotividades, alimentadas por varios golazos. Argentina comenzó en desventaja por el penal que registró Griezmann, pero supo imponerse parcialmente gracias a un tremendo remate de Di Maria y al aporte de Mercado. Sin embargo, desde el fondo francés emergió Pavard para anotar el mejor gol del Mundial, cacheteando el balón de costado y realizando una comba inatajable. A partir de allí Argentina se derrumbó porque sintió que sus esfuerzos fueron en vano. Francia presionó desde el medio campo, que estaba mejor plantado y tenía mayor calidad que el sudamericano. Así, Mbappe encontró espacios gracias a su velocidad y definió el encuentro con dos anotaciones inolvidables. 

Rusia 1 (4)-1 (3) España
Otro de los candidatos tuvo que hacer las valijas demasiado temprano. España transitó a los tumbos desde la salida de Lopetegui, aunque nunca traicionó su fiel estilo. Con la posesión del balón como estandarte estratégico, a los ibéricos les costó abrir grietas en la firme defensa rusa. En general, España jugó en campo rival, trasladando y tocando la pelota como de costumbre, pero el gol llegó con pelota detenida: Ramos empujó y anotó con la ayuda de Ignasevich. Luego, Rusia tuvo que salir y lo hizo con envíos al gigante Dziuba, quien terminó aprovechando el penal que le cobraron a Piqué por tocar el balón con la mano. La película se reiteró en el segundo tiempo y durante todo el alargue, estirando un juego interminable por la carencia de peligro en las áreas. En definitiva, Rusia se impuso en los tiros desde los 12 pasos gracias a una fortaleza defensiva inexpugnable. 

Brasil 2-0 México
Es el gran candidato a quedarse con la Copa del Mundo. Cuenta con grandes individualidades y hay sobrante de talento. Sin embargo, antes que eso, Brasil armó un equipo. Con matices de “jogo bonito” y una estructura sólida en defensa, el medio campo es quien decide el rumbo del “scratch” porque cuando debe presionar lo hace en bloque y cuando debe buscar el partido se desprenden todos en búsqueda de espacios. Contra México fue una clara muestra de ese matiz y Brasil nunca se desesperó cuando el “Tri” lo inquietaba. La primera mitad fue bastante pareja, pero Neymar –a pesar de las quejas por su conducta ante las patadas rivales- comenzó a juntarse con Coutinho y Willian y generaron las acciones decisivas del partido. 

Suecia 1-0 Suiza
La estructura defensiva de Suecia lo ha convertido en el rival que nadie quiere enfrentar. Resguardarse atrás para salir rápidamente de contragolpe es la fórmula elegida por los nórdicos para este Mundial –y también lo fue en las eliminatorias-. Suiza contaba con jugadores mejor preparados para desnivelar por las bandas, gracias al juego asociado entre mediocampistas y laterales. Pero Suecia cerró todas las barreras y se dedicó a esperar su oportunidad. Así, Forsberg aprovechó una contra y remató al arco suizo en complicidad con una pierna que rozó el balón para definir. 

Uruguay 2-1 Portugal
Uruguay dominó de punta a punta, ya sea con o sin el balón en su poder. A pesar de contar con una estructura básica, el conjunto del “Maestro” Tabárez tiene un libreto conocido, respetado y difícil de imitar. No es solamente un equipo rudo y difícil de sobrepasar porque cuenta con jugadores de notable calidad que le aportan otras cualidades. Uruguay también puede jugar por las bandas o presionar desde la mitad de la cancha y utiliza la velocidad cuando lo cree conveniente. Las apariciones de Cavani fueron espectaculares y determinantes, demostrando que se puede jugar y ganar con dos “tanques” arriba. Ronaldo pasó desapercibido y Portugal apenas igualó parcialmente el pleito con pelota detenida, a pocos minutos del gol definitivo de Uruguay. 

Croacia 1 (3)-1 (2) Dinamarca
Fue la peor presentación de Croacia en el Mundial. Sufrió el partido de punta a punta y apenas resultó una sombra del equipo que deslumbró en la primera fase. Dinamarca se atrincheró atrás, pero cuando se dio cuenta que Croacia no encajaba en el pleito, se animó a disputarle la tenencia del balón con autoridad. Los goles tempraneros quedaron en el olvido rápidamente y el alargue no sirvió para solucionar los problemas que ambos tuvieron para llegar a los arcos. Croacia tuvo la chance con un penal, pero Kasper Schmeichel se agigantó al atajarle el remate a Modric. Finalmente, tras una gran actuación de Subasic –y el mismo Schmeichel- Croacia festejó desde los doce pasos. 

Bélgica 3-2 Japón
Bélgica eliminó a Japón de manera agónica, en lo que fue el más vibrante de los encuentros de octavos. Faltando 20 minutos para el cierre del partido, Japón lo ganaba por dos goles marcados al inicio del complemento, bajo un buen desempeño de todas sus líneas. El mediocampo se encargó de manejar los tiempos, mientas la defensa y el arquero nipones se erigían como figuras. Sin embargo, los “diablos rojos” jamás claudicaron y, a pesar del gol casual de Jan Vertonghen, fueron decididos a empatar el pleito. Cinco minutos más tarde, con otro gol de cabeza, Fellaini emparejó el resultado, quedando un cuarto de hora más para que suceda de todo. Ambos se la jugaron para evitar el alargue, hasta que la última acción del tiempo adicionado decidió la suerte del partido, con un contragolpe de manual ejecutado por la temible Bélgica. Inolvidable. 

Inglaterra (4)-1 (3) Colombia
La ausencia de James Rodríguez insinuaba un futuro complicado para Colombia porque Inglaterra lucía entero, sin bajas y con una estructura defensiva difícil de vencer. Como en todo el Mundial, un penal abrió el marcador en favor de los europeos, concretado por el –hasta ahora- goleador de la Copa, Harry Kane. Colombia intentó la igualdad en la segunda etapa, pero los ingleses de defendían con fiereza, mientras apostaban al contragolpe. A último momento, producto de un tiro de esquina, Mina emparejó un partido que terminó siendo agónico hasta los penales, donde Inglaterra finalmente se impuso.